lunes, 19 de mayo de 2008

El espeso color del silencio

Pasar la semana hasta que llega el próximo ensayo no es tarea sencilla.

Hay que mantener los dedos calientes, las gargantas tibias, los versos frescos.

Es una conjunción de climas que luchan por irse, mientras uno lucha por abrir el paraguas del standby.

Si tenemos suerte, algún fin de semana nos juntaremos y la espera será menos tediosa.

Saldrán acordes que moriran en el intento de ser canción.

Saldrán versos que no recordaremos cuando llegue la mañana.

Sin embargo, nuestra moral sigue alta, intacta de magullones y desengaños.

Y nos fumaremos al tiempo con la tranquilidad de sabernos vencedores, aunque el adversario no se haya enterado todavía.